
Hogar, dulce hogar. Parece la típica entrada hortera, pero la verdad es que es algo que suelo experimentar com mucha frecuencia: a la vuelta de las prácticas, con el aire fresco y la música que me relajan y hacen que me olvide o que reflexione sobre lo que he vivido en las últimas horas. Y llegar a casa renovada aunque algo cansada...
En muchas de estas ocasiones me siento tentada a dejarme llevar y volver descalza por el campus, una ida de olla que algún día pondré en práctica.
Quería compartir esto con vosotras y animaros a volver a casa por la tarde-noche despacio, observando y absorviendo todo aquello que podamos captar agradeciéndolo: el cielo, la luna, las estrellas, el aire, los arboles, el rio...para mi esto en mi casa.
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